
Erase una vez un barco mágico…
Uno que iba por el agua, y también por el cielo, y podía pasar de mar en mar con la velocidad del Ave.
Bueno no, con la velocidad de un avión…
No, no, con la velocidad de un cohete…
No, ya sé!! Es mi cuento, y me pido un barco con la velocidad que tiene los sueños; esos en los que cierras los ojos y en un segundo imaginas lo que quieres, y estás en el lugar del mundo que desees…
Entonces eso:
Erase un barco mágico de sueños, que estaba parado frente a mi, en una playa de Thailandia… Y al cerrar los ojos, se quedo justo al lado del puente de Triana en Sevilla….
Allí vivía un marinero llamado Gonzalo, (aunque el no sabía que era marinero), que en otras vidas navegó por los mares de todo el mundo con su barquito..
En esta vida él se había conformado con ser maestro de escuela, y tener su velero sólo en sueños.
Pero a veces soñaba que era capitán y navegaba a su antojo por los mares, por los ríos, por los charcos de lluvia e incluso por algún lago de algún parque que empieza por María…
Pero con la misma velocidad que dura un parpadeo, y que vuela mi barco de sueños, una llamada de muy lejos llego muy clara a casa:
“Su barco le espera en el lugar indicado. Dirijase allí con la capitana, y espere nuevas instrucciones”
Esta vez me creyó, y no dudó de la magia, y del poder de la mente y de la imaginación, y le dijo a ella:
-Mamá, nos esperan …esta vez no te marearás. Mi barco ha salido de nuestra tarjeta de bodas, a viajado hasta Tailandia, y ahora ha vuelto para llevarte a un lugar sorpresa…
Cogieron sus bicis, (sí, ahora son los dos jubilados que parecen más jóvenes de toda Sevilla , y se mueven en Bici!!), y se plantaron en el muelle.
Allí estaba su barco… Justo con el nombre escrito que el siempre había querido llamar a su barco… Con muchas lucecitas, pintado de azul, con una rampa para las bicis y una cajita de pastillas contra el mareo en la “mesita de noche”…
Y con una cartel enorme , pintado de colorines , que decía:
FELIZ CUMPLEAÑOS MAMAAAAA!!!!Deja que el Goito te lleve donde quiera…
Y el la llevó hasta Córdoba,( que aunque no tiene costa, esto es un cuento, y mi barco vuela), y le regaló un día maravilloso…y otra cosita que es sorpresa y no se puede decir por aquí…
Y colorin colorado, este barco se ha esfumado….